Ética tras el visor: fotografiar una tragedia sin volver a herir

La cobertura de desastres, como los terremotos, pone al fotógrafo o periodista frente a un reto ético. Por un lado, está el deber de informar sobre lo ocurrido y ayudar a movilizar la solidaridad. Por otro, existe el riesgo de convertir el dolor de las personas en un “espectáculo”, donde la tragedia se vuelve contenido para el consumo de la audiencia.

A partir de los análisis de coberturas de sismos y guías prácticas de ética en crisis humanitarias, exploramos las claves para documentar el desastre sin vulnerar los derechos humanos de quienes lo han perdido todo.

1. El límite del visor: contra la «tiranía de lo urgente»

Ante la inmediatez de un terremoto, las salas de redacción suelen verse desbordadas por la urgencia de publicar la primera imagen de devastación. Sin embargo, la prisa es la peor aliada de la ética. Es fundamental superar esta «tiranía de lo urgente» para realizar una cobertura que no solo cuente la destrucción, sino que aporte explicaciones, soluciones y prevención [3].

El fotógrafo Mario Rojas, al recordar la cobertura del sismo de Cinchona en Costa Rica (2009), reflexionaba sobre el límite físico y moral de su trabajo:

«No fui capaz de levantar la cámara ni mucho menos de fotografiar la escena ante la que me sentía impotente; consciente de que ahí estaba el límite de mi trabajo y el respeto a la dignidad de aquellos cuerpos» [3].

Exponer en primeros planos el llanto extremo o mostrar de forma explícita cuerpos sin vida no aporta valor informativo. Al contrario, puede generar revictimización y alimentar el morbo público.

2. Sugerir en lugar de mostrar: el poder de la metáfora visual

Susan Sontag, en Ante el dolor de los demás, advierte sobre los riesgos de mostrar de forma repetida imágenes de dolor y tragedia. Cuando estamos expuestos constantemente a este tipo de imágenes, podemos volvernos insensibles ante el sufrimiento de otros. La tragedia, cuando se presenta como espectáculo, puede perder su sentido humano y ético. [2, 4].

Para combatir esta insensibilización, la ética documental propone sugerir en lugar de mostrar de forma explícita [6]. Una imagen puede ser profundamente perturbadora y respetuosa al mismo tiempo utilizando el simbolismo [6]:

  • Un objeto personal o un juguete cubierto de polvo bajo el hormigón [1].
  • Ropa y calzado esparcidos en el suelo del desastre [1].
  • Las manos entrelazadas de dos personas rescatadas o sobrevivientes [1].

Como bien apunta el análisis de The Photography Blog, tomas como la de un casco maltratado y solitario en la playa transmiten las consecuencias de un conflicto o desastre de manera mucho más íntima y personal que el registro explícito de un cadáver [6].

3. La trampa del «damnificado»: retratar la agencia y la solidaridad

La bloguera Julia Ardón, testigo de desastres, lamentaba en su momento la visión recurrente de la prensa que encasilla a los afectados bajo una perspectiva puramente lastimera, presentándolos como «los pobrecitos» pasivos que solo esperan asistencia externa [3].

El término «damnificado» puede sugerir inacción o pasividad [3]. La realidad de un sismo demuestra que, inmediatamente después de la catástrofe, la comunidad es la primera en reaccionar: organizando la remoción de escombros, instalando cocinas comunitarias y tejiendo redes de apoyo familiar y vecinal [3].

La cobertura ética exige capturar la agencia de las víctimas y las manifestaciones de solidaridad colectiva [4, 3]:

  • Retratar a los líderes comunitarios organizando activamente los albergues [3].
  • Visibilizar el papel del voluntariado y el personal de primera respuesta en su labor cotidiana [3].
  • Documentar el esfuerzo por recuperar la normalidad en medio de la destrucción [3].

4. El consentimiento informado en el terreno de juego

El consentimiento no es un simple formalismo ni se reduce a que una persona mire fijamente al objetivo de la cámara. En contextos de crisis, el consentimiento informado activo implica que el sujeto comprenda con claridad:

  1. Quién eres y para quién trabajas [1].
  2. Dónde y cómo se publicará su fotografía [1].
  3. Qué posibles repercusiones (legales, sociales, emocionales) puede tener esa exposición para él, su familia y su comunidad [1].

Asimismo, el fotógrafo debe ser extremadamente respetuoso con las respuestas no verbales [1]. Si una persona aparta la mirada, se cubre el rostro o se aleja físicamente, está manifestando una negativa que debe ser respetada de inmediato [1].

Medidas de protección técnica:

  • Anonimato visual: En situaciones de extrema vulnerabilidad o peligro, utiliza recursos como siluetas, enfoques selectivos, encuadres de espaldas o desenfoques para proteger la identidad de las personas [1].
  • Seguridad digital: Desactiva los metadatos de geolocalización (GPS) de tu dispositivo para evitar revelar ubicaciones exactas que puedan comprometer la seguridad física de comunidades desplazadas o vulnerables [1].

Leer: Pedro Valtierra: Haz la foto con el corazón y respetando a los fotografiados


5. El post-proceso ético: factual, real y honesto

¿Hasta dónde se puede editar la imagen de una tragedia? El fotoperiodista Alfons Rodríguez señala que la edición debe ser sutil y respetar rigurosamente la estricta realidad de los hechos [5]. Mientras que en el cine documental existe mayor flexibilidad artística para transmitir una «verdad temática», el fotoperiodismo depende de la absoluta credibilidad y literalidad de lo capturado en el instante [8].

  • Ajustes permitidos: Brillo, contraste, curvas de nivel y corrección ligera de la saturación [5].
  • Límites estrictos: Evitar reencuadres (crops) que superen el 10% del lienzo original y, bajo ningún concepto, añadir, clonar o eliminar elementos que alteren el contexto informativo [5].

Un encuadre intencionado que oculta un elemento clave o un pie de foto mal redactado puede manipular la percepción del espectador de manera tan cínica como el retoque digital [5]. La imagen no viaja sola; su veracidad está indisolublemente ligada a la precisión de los datos contextuales que la acompañan [1, 5].


Conclusión: el principio de reciprocidad y la conciencia propia

La regla de oro para el fotógrafo en zonas de desastre fue formulada con sencillez por Alfons Rodríguez: «Nunca tomes una imagen si ello ha de conllevar una mala conciencia propia con posterioridad» [5]. El respeto a los derechos inalienables del otro debe prevalecer siempre sobre la ambición profesional de la primicia fotográfica [5, 3].

Finalmente, el fotoperiodismo responsable debe aspirar a la reciprocidad [1]. En catástrofes como los terremotos, donde las familias suelen perder todas sus pertenencias materiales —incluido su archivo de recuerdos personales—, una excelente práctica ética consiste en devolver copias impresas de las fotografías a los propios protagonistas de las historias [1]. De esta manera, el fotógrafo deja de ser un mero extractor de sufrimiento para convertirse en un guardián respetuoso de la memoria de la comunidad [1].


Fuentes consultadas (Bibliografía)

Este artículo y las recomendaciones éticas que contiene han sido elaborados a partir de los siguientes manuales, códigos éticos y reflexiones de referencia en el ámbito del periodismo y la fotografía documental:

  1. OxfamCómo tomar fotografías en crisis humanitarias. Oxfam Digital Repository. Guía práctica sobre el tratamiento respetuoso, consentimiento informado, evaluación de riesgos, protección de la identidad y proyectos participativos.
  2. Sontag, Susan. (2003). Ante el dolor de los demás. Editorial DeBolsillo (Traducción de Aurelio Major). Ensayo fundamental sobre la representación del sufrimiento humano en los medios de comunicación y el riesgo de la insensibilización social.
  3. Organización Panamericana de la Salud (OPS) / OMS. (2011). Manual periodístico para la cobertura ética de las emergencias y los desastres. Elaborado bajo la coordinación técnica de OPS y la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) de Costa Rica (Estudio de cobertura del sismo de Cinchona).
  4. Núñez Fernández, Víctor / Academia de P@pel. (2019). Decálogo para un periodismo responsable ante sucesos trágicos. Publicado en el blog El Fin y los Medios (Facultad de Periodismo de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA).
  5. Rodríguez, Alfons. (2012). Guía práctica sobre la ética fotográfica, con Alfons Rodríguez. Publicado en Xataka Foto. Directrices sobre post-procesamiento ético, límites de edición, manipulación de imágenes y moral del visor.
  6. Reyes, Alvaro. (2013). 4 consejos antes de publicar fotos sobre tragedias. Publicado en Clases de Periodismo (con base en The Photography Blog). Enfoque sobre el uso de la metáfora y el simbolismo en lugar del dolor explícito.
  7. Consejo de Regulación, Desarrollo y Promoción de la Información y Comunicación (Ecuador). (2025). Manual para evitar la Revictimización a través de los medios de comunicación. Directrices sobre los derechos de no violencia y protección a víctimas.
  8. Beliveau, Ralph. (2012). Factual? Actual? Fair? The Intersection of Documentary Film and Photojournalism Ethics. University of Oklahoma. Publicado en Atlantic Journal of Communication, 20(2), 86-100.

Foto de portada: Gabriel Galindo.

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