Una guía que propone cambiar la manera de cubrir el atletismo femenino.
Si haces fotografía o video, sabes que la posición de la cámara puede cambiar por completo una imagen. Un mismo momento puede mostrar la fuerza, la técnica y la emoción de una atleta, o poner el foco en su cuerpo de una manera que no aporta a la historia.
En el deporte femenino, esta discusión lleva años sobre la mesa. Algunas transmisiones han sido cuestionadas por utilizar acercamientos innecesarios, determinados ángulos o repeticiones en cámara lenta que terminan sexualizando a las atletas en lugar de mostrar su rendimiento.
En junio, la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y European Athletics publicaron “Raising the Bar”, una guía que propone cambiar la manera de cubrir el atletismo femenino. Su objetivo: que las imágenes pongan en primer plano el talento, la técnica y el rendimiento de las atletas.
Aunque la guía está dirigida principalmente a las transmisiones deportivas, sus recomendaciones también dejan una pregunta para quienes hacemos fotografía y video:
¿Qué estamos contando cuando levantamos la cámara?
La mirada también importa
Una fotografía no depende únicamente de lo que ocurre frente al lente. También depende de dónde nos ubicamos, qué decidimos encuadrar y cuánto tiempo mantenemos la cámara sobre una persona.
Por eso, “Raising the Bar” propone evitar determinados recursos cuando no tienen una justificación deportiva: primeros planos de partes del cuerpo, ángulos que sexualicen a la atleta o repeticiones en cámara lenta que no aporten información sobre la competencia.
La idea no es dejar de mostrar el cuerpo en movimiento. El cuerpo es parte del deporte. La diferencia está en cómo lo mostramos y qué queremos que el espectador vea.
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Escuchar a quienes están frente a la cámara
Uno de los puntos importantes de la guía es que recoge las experiencias de atletas que han vivido esta situación desde el otro lado del lente.
Holly Bradshaw, Ivana Španović y Blanka Vlašić compartieron sus experiencias y reflexiones sobre la forma en que las imágenes pueden representar a las atletas.
Sus testimonios ponen sobre la mesa algo sencillo: una cobertura deportiva puede mostrar mucho más que el resultado. Puede contar la concentración antes de un salto, la técnica de un movimiento, el esfuerzo, la frustración después de un intento o la celebración después de conseguirlo.
Y para hacerlo, no hace falta convertir el cuerpo en el centro de la imagen.
¿Qué podemos aprender detrás de la cámara?
1. Elige encuadres que cuenten el movimiento
Evita: acercamientos innecesarios a determinadas partes del cuerpo durante la acción.
Mejor: utiliza planos amplios o laterales que permitan entender el movimiento y el contexto de la competencia.
2. Piensa desde dónde estás fotografiando
Evita: ángulos desde abajo o tomas desde atrás que puedan sexualizar a la atleta sin aportar información deportiva.
Mejor: busca posiciones que permitan apreciar la ejecución, la técnica y la relación de la atleta con el espacio.
3. Los detalles también pueden hablar de técnica
No todo tiene que ser un plano general.
Puedes acercarte para mostrar la posición del pie en la tabla de batida, la distancia respecto a la barra o la ejecución de un movimiento.
La clave está en que el acercamiento ayude a entender el deporte.
4. Hay momentos en los que es mejor dar espacio
Durante la preparación, el descanso o después de un esfuerzo, evita acercamientos que puedan resultar invasivos.
En cambio, puedes buscar otros momentos: la concentración antes de competir, una mirada, la emoción después de un intento o la celebración de un logro.
5. La cámara lenta también necesita un propósito
La cámara lenta puede ayudarnos a entender una técnica o un movimiento.
Pero repetir una caída, una postura o un momento incómodo sin una razón deportiva puede convertir la repetición en algo completamente distinto.
La pregunta es simple: ¿qué aporta esta imagen a la historia?
Una misma mirada para todos
Hay otro principio que atraviesa la guía: los criterios de cobertura deben ser equitativos entre las competencias masculinas y femeninas.
Si un determinado encuadre, acercamiento o repetición no tendría sentido al cubrir a un atleta hombre, tampoco debería utilizarse simplemente porque se trata de una mujer.
La cámara no es neutral. Cada decisión detrás del visor también construye una forma de mirar.
Fotografiar con respeto no significa perder fuerza
Una imagen puede mostrar potencia, velocidad, esfuerzo, belleza y emoción sin sexualizar a quien aparece en ella.
De hecho, muchas veces los encuadres que mejor explican el deporte son también los que respetan a la persona que lo practica.
La fuerza está en el deporte, no en sexualizar el cuerpo.
Y esta quizá sea la principal lección que “Raising the Bar” deja para quienes usamos una cámara: antes de disparar, también vale la pena preguntarnos qué queremos contar y cómo queremos que sea mirada esa persona.
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Imagen de portada: lubhz

















